Informe 2013-2
El papel de la familia en el envejecimiento activo

Según el INE, en España el índice de envejecimiento (porcentaje de población mayor de 64 años respecto a los menores de 16 años) ha pasado del 36% en 1975 al 82% en 1995 y al 108% en 2012. Ante estos datos, el nuevo Informe TFW sobre ‘El papel de la familia en el envejecimiento activo’ se plantea cómo puede conseguirse que esa prolongación de la edad suponga también una mejora de la calidad de vida a través de lo que los expertos han llamado ‘envejecimiento activo’.

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Al terminar la rueda de prensa de la presentación del Informe en Madrid (29 de abril 2013), , el Dr. José Antonio Serrano, secretario del Área de Salud de TFW; Teresa Fuentes, directora del centro de día psicogeriátrico de la Fundación Vianorte-Laguna; Ignacio Socías, director general de TFW; y Fermín Mínguez Orayen, gerontólogo.

El Informe TFW se presentó con ocasión del Día Europeo de Solidaridad entre Generaciones, que se celebra cada 29 de abril desde el año 2009, que según la Comisión Europea debe servir para fomentar el envejecimiento activo en estos tres ámbitos:

  • autonomía personal, para que al envejecer podamos mantener nuestra autonomía el máximo tiempo posible;
  • participación social, para que se fomente la contribución de las personas mayores a actividades de interés social una vez jubiladas;
  • integración laboral, para que el previsible retraso en la edad de jubilación no suponga una disminución de las condiciones de trabajo y los derechos adquiridos.

Para lograrlo, los expertos hablan de los cuatro pilares sobre los que debe apoyarse envejecimiento activo:

  • mantener un estilo de vida saludable: actividad física, alimentación y nutrición adecuadas, ausencia de hábitos tóxicos como el tabaco o consumo excesivo de alcohol y fomento de la actividad cognitiva, a través de la realización de actividades estimulantes como la práctica de ejercicio físico, el entrenamiento intelectual con videojuegos y la participación en actividades sociales que eviten el aislamiento y reduzcan el sentimiento de soledad e inseguridad.
  • fomentar las emociones: ciertas variables de la personalidad como el optimismo y el pensamiento positivo están asociadas a satisfacción con la vida en la vejez, además de que sentirse querido reduce la mortalidad de las personas mayores.
  • participar en la sociedad: importancia de las relaciones sociales, la competencia social, la participación y la productividad, ya sea en relación con otras personas, en los eventos sociales y culturales de nuestra comunidad, en la práctica religiosa o en los temas cívicos que les interesen.
  • cuidar las relaciones sociales: fomento de la competencia social, la participación y la productividad, ya sea en relación con otras personas, en los eventos sociales y culturales de la comunidad, en la práctica religiosa o en los temas cívicos que interesen.

También influyen en el envejecimiento activo las relaciones entre las distintas generaciones que conviven en una misma época, dentro y fuera del ámbito familiar, sobre todo si ayudan a sentirse necesario, que es uno de los predictores de longevidad. En la mayor parte de estudios longitudinales las personas mayores que se sienten necesitadas por los suyos suelen vivir más y mejor. Por eso, tratar de mantener las relaciones familiares y sociales con un nivel adecuado de satisfacción -considerar que se contribuye al bienestar del resto de los componentes de la familia- es un objetivo importante para obtener un envejecimiento satisfactorio.En España, un 45% de los mayores viven en pareja y un 32% viven con sus hijos u otros familiares (generalmente, son los hijos y nietos quienes viven en casa de sus padres, y no al contrario). Apenas un 20% de las personas mayores viven solas y un 3% en Residencias. Esto implica la oportunidad de tener estrechas relaciones familiares y, aunque algunas veces estas puedan ser incómodas y requieran de una alta tolerancia y respeto, también son una importante fuente de satisfacción.

Además, tiene que ser necesariamente dentro de la familia donde comiencen las relaciones intergeneracionales. De estas relaciones, las que más interés despiertan son las de los abuelos con sus nietos, porque los padres muchas veces les necesitan en la sociedad actual para que cuiden de los más pequeños. Estos cuidados a nietos son considerados por los abuelos y abuelas como una forma de sentirse útil, de enriquecimiento y de mejora, e incluso un medio para descubrir o redescubrir nuevas capacidades. Según datos recientes, la proporción de abuelos españoles que cuida de sus nietos es uno de cada cuatro (el 22,07%), la mitad de ellos casi todos los días y el 45% casi todas las semanas.

Los programas intergeneracionales son otra forma muy adecuada de que las personas mayores sigan considerándose miembros productivos y valorados en la sociedad, porque sirven para construir vínculos significativos que ponen en contacto a las personas de distintas edades y proporcionan a los mayores un medio de transmisión de la cultura y las tradiciones a las nuevas generaciones, a la vez que mejoran su autoestima. También los jóvenes encuentran ciertos beneficios en esta interacción, que les sirve para aprender de los mayores y valorar su experiencia.

Nota de prensa…
Informe 2013-2…

Resumen de la rueda de prensa

Dossier de prensa