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¿Puede declararse en quiebra una familia muy endeudada? Yolanda Marín - 20 minutos, 8 de febrero 2012. 09-02-2012 |
Familias jóvenes con dos hijos, el perfil de la pobreza en Valencia Europa Press, 8 de febrero 2012. 09-02-2012 |
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Día por una Internet Segura: ocho claves para proteger a los más jóvenes Europa Press, 7 de febrero 2012. 08-02-2012 | | Opiniones |
La amistad no es lo que era Erik Montalbán - La Razón, 5 de febrero 2012. 06-02-2012 |
Privatizar la justicia Julia Navarro - OTR Press, 3 de febrero 2012. 05-02-2012 |
“El 60% de las parejas que van a la mediación llegan a acuerdos” E. V. Pita - La Voz de Galicia, 1 de febrero 2012. 01-02-2012 |
“Los hijos sufren en muchos divorcios pero hay padres tan resentidos que no razonan” J. Fraiz - Faro de Vigo, 31 de enero 2012. 01-02-2012 |
“Los niños ahora están menos medicalizados, antes todo se arreglaba con inyecciones” Pino Alberola - Información, 29 de enero 2012. 29-01-2012 |
Lágrimas de cocodrilo Javier Elzo - Diario Vasco, 28 de enero 2012. 28-01-2012 | | Estudios |
La paternidad en Europa, misión no cumplida Max Planck Society, 30 de enero 2012. 09-02-2012 |
Equidad y calidad de la educación - Apoyo a estudiantes y escuelas en desventaja OCDE, 9 de febrero 2012. 09-02-2012 |
La crisis social mundial DAES - Naciones Unidas, junio 2011. 09-02-2012 |
Lo que importa en la educación preescolar Aric Sigman - Family First, 8 de febrero 2012. 09-02-2012 |
Parentalidad e igualdad en el trabajo: cómo implicar a los hombres Jérôme Ballarin, 2 février 2012. 05-02-2012 |
Efectos del divorcio en los hijos Marriage and Religion Research Institute, 11 enero 2012. 01-02-2012 |
| | Dossier | |
 | Grossbard ha desarrollado la ‘New Home Economics’, fundada por el premio Nobel Gary Becker y Jacob Mincer. | | | I Lección Anual sobre la Familia
The Family Watch, 2 de junio 2010.
03-06-2010

El lunes 31 de mayo se ha celebrado la I Lección Anual sobre la Familia, organizada por The Family Watch en colaboración con la Fundación Rafael del Pino, que ha contado con la asistencia de más de 150 personas y en la que la profesora Shoshana Grossbard, catedrática de Economía en la Universidad de California - San Diego, ha tratado del ‘Derecho y Economía de las Familias’. | Grossbard es catedrática de Economía en la Universidad de California, San Diego, editora fundadora de la Review of Economics of the Household de Springer y miembro del Institut zur Zukunft der Arbeit de la Universidad de Bonn. Ha sido profesora visitante del Center for Economic Studies de Munich, la Universidad de Columbia (Nueva York), la Universidad de París I y la Universidad Bar-Ilan de Israel, y colaboradora visitante en la Universidad de Princeton. Obtuvo su doctorado en 1978 en la Universidad de Chicago, donde estudió la ‘New Home Economics’ con sus fundadores, Gary Becker y Jacob Mincer, y desarrolló como alumna su primer modelo no unitario de toma de decisiones en la familia. Con ese motivo, hemos entrevistado a la profesora Grossbard sobre el tema que ha desarrollado. La entrevista también puede verse en vídeo aquí.

La Lección tuvo lugar en el Auditorio de la Fundación Rafael del Pino
¿De qué trata la ‘Economía de la familia’ de la que va a hablar en la Lección anual? La ‘Economía de la familia’ estudia la toma de decisiones de sus miembros, lo que incluye muy distintos tipos de decisiones. Incluye cosas que los economistas suelen estudiar, como el consumo y el ahorro, pero también una amplia variedad de otros temas. Personalmente, yo lo estudio desde la perspectiva de la ‘New Home Economics’, que empezaron en la Universidad de Columbia durante los años 60 Gary Becker y Jacob Mincer. Ambos aplicaron herramientas económicas tradicionales a todas esas decisiones tomadas por las familias, incluyendo el tema de la fertilidad, la producción de prevención de la salud —una comida sana y ejercicio físico que eviten la enfermedad—, todo eso son decisiones que se hacen en la familia y que tienen consecuencias económicas... Es difícil que una decisión no las tenga. Un aborto, la inmigración, todo tiene consecuencias y eso es a lo que se refiere la ‘New Home Economics’, de la que soy partidaria. La economía de la familia también incluye análisis estadísticos y estudios empíricos, acerca del uso del tiempo, de cómo se ahorra dinero, de qué tipo de cuentas bancarias se utilizan.

Ignacio Socías, durante la presentación de Lección Anual sobre la Familia.
¿Cómo considera el trabajo del hogar? Uno de los conceptos importantes de los que voy a hablar en la Lección es el de ‘Work in Marriage’. Se refiere a actividades que se emprenden no porque a uno le guste hacerlas, y por eso tienen un coste de oportunidad. Por ejemplo, si lavar los platos no es lo que uno prefiere, esa actividad tiene un coste de oportunidad, porque se preferiría por ejemplo ir a la playa, como sucede en San Diego, donde yo vivo. En segundo lugar, para que pueda ser calificada como trabajo tiene que ser valorada por alguien más de la familia, que esté dispuesto a “comprarla”, a “pagar por ella”. No hablamos de los niños, pero un adulto, un esposo, si lo consideran digno de una salario, es un verdadero trabajo. Lo que menos importa es que se retribuya con dinero.

El professor Francisco Cabrillo presentó a la profesora Grossbard.
Si no se retribuye con dinero, ¿cómo puede compensarse económicamente? Muchas de las tareas del hogar suponen un trabajo en ese sentido, y es muy importante encontrar la forma de “compensarlo”. A veces, esa “compensación” se da en forma de intercambio entre los cónyuges: uno cocina y el otro lava los platos, uno hace la compra y el otro limpia... Hay suficientes cosas que pueden entrar en ese acuerdo, y en este caso la compensación toma la forma de intercambio. Otras veces, uno de los cónyuges se implica más en las tareas del hogar que otro, sobre todo después del nacimiento de los hijos, y entonces me parece que es importante que los dos se pongan de acuerdo en algún esquema de compensación. He introducido el concepto de ‘quasi-salario’ para expresar el valor del trabajo en el hogar, de lo que he llamado WIM (‘Work in Marriage’). Puede haber discrepancias entre ellos, pero considero importante que reconozcamos y aceptemos el valor monetario de ese trabajo dentro del matrimonio y, sin embargo, en muchos lugares de EE UU algo así resulta ilegal.

Shoshana Grossbard durante la Lección.
¿Facilita esa visión la igualdad en el reparto de tareas del hogar? Uno de los logros conseguidos por la revolución feminista hace muchos años fue una mayor conciencia de la importancia de la aportación del hombre al trabajo del hogar, a cosas que implican un verdadero trabajo. No cabe duda de que ha aumentado significativamente su aportación a esas tareas. Si nos fijamos en estudios realizados a partir de los años 80 y hasta la actualidad, vemos que ha existido ese incremento constante en la calidad de ese ‘Work in Marriage’ realizado por hombres. Por tanto, el realizado por mujeres ha descendido, pero no de forma significativa, en EE UU siguen haciendo la mayoría, mucho más que los hombres. Y esto sucede en todos los países de los que tengo datos, incluido Dinamarca, el país escandinavo que más esfuerzos ha hecho para ser igualitario, aunque ya se ve que no lo ha conseguido. Incluso donde el hombre ha avanzado más en esa tarea, no se ha conseguido un intercambio pleno. Las mujeres hacen más en la mayoría de las parejas aún hoy, incluso aunque trabajen a tiempo completo. ¿Qué podemos hacer entonces? Resulta que muchas mujeres están desanimadas, y al menos en EE UU se oye con frecuencia a alguien decir que odia tener que cocinar. Yo crecí en Bélgica y no me gusta especialmente cocinar, pero tengo muy claro que si se quiere comer algo bueno y sano, hay que aprender a cocinar, no se puede comer fuera todos los días.

Vista de la mesa, que presidió María del Pino.
¿A qué atribuye esa frustración? Creo que hay un componente emocional muy fuerte en esto del trabajo en el hogar de un matrimonio, por ejemplo en lo que se refiere a cocinar, más si requiere usar el horno. En EE UU, hornear galletas es toda una institución. No recuerdo los detalles, pero se ha llegado a hablar de si las mujeres de los candidatos presidenciales cocinaban o sabían hacer galletas o no. Incluso Hillary Clinton las hizo en público para demostrar que era una buena ama de casa, así que es un tema importante. Pienso que todo esto muestra que no se afronta la necesidad de forma racional, que es lo que propongo con mi trabajo: que se haga como cuando hay que afrontar un negocio. He conocido los estudios que hace The Family Watch para saber qué familias funcionan bien, y me parece un planteamiento muy interesante. Es algo semejante a lo que hacemos en las escuelas de negocios para saber cómo afrontar los problemas que se presentan en los negocios. Se trata de ir viendo cómo cada familia resuelve sus problemas, porque cabe suponer que ayudaría a ampliar el horizonte y establecer esos intercambios de trabajo por dinero. Yo pienso que ayudaría a resolver problemas. Al menos, sé que algunos de mis alumnos de mis clases de Economía, Trabajo y Familia en la Universidad Pública de San Diego han hablado con su pareja de lo que hemos visto en clase sobre ‘Work in Marriage’ y quasi-salario y les ha servido para solucionar problemas entre ellos.
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