Una sociedad tecnológica con cuerpo y alma

El mundo globalizado, intensivo en la utilización de tecnología, no es necesariamente un mundo mejor. Y dado que a lo largo de los tiempos se ha supuesto siempre que el conocimiento y la profundización en el mismo contribuirían a la felicidad general, merece la pena preguntarse qué está pasando para que no sea así.

Qué hay detrás del vídeo de Iveco: los riesgos del sexo en la era de WhatsApp

Tan antiguo como amar es querer también contarlo. Y tan español es decir como temer el qué dirán. Sobre estas dos realidades oscila hoy un suceso, una muerte, en la que convergen muchas otras certezas y otras tantas incertidumbres: el velocísimo desarrollo tecnológico en ningún caso comparable al ritmo de asunción digital que demostramos los seres humanos, el exhibicionismo rampante desde que nos invadieron -invadimos- las redes sociales, las ya hace tiempo tecnosexualizadas relaciones sentimentales -apps para ligar, para consentir o romper, sexting, cibersexo- y una serie de consecuencias -linchamientos, pornovenganzasghostingorbiting– para las que, según los expertos, no estamos en absoluto preparados.