Así no se hacen campañas contra la violencia de género

La campaña contra la violencia de género de la Junta de Andalucía ha cometido, según se dice con extraña unanimidad, tres pecados. El primero es que aparecen mujeres sonriendo y que estas no son víctimas reales, sino modelos sacadas de bancos de imágenes. El segundo es que se emplea el término ‘malos tratos’ en lugar del nuevo estándar ‘violencia de género’ o ‘violencia machista’. El tercero es que, según parece, se ‘trivializa’ el maltrato a la mujer por mostrar sonrisas.

Vientres de alquiler, SL

En el sótano de un edificio del municipio madrileño de San Sebastián de los Reyes trabaja una de las agencias que ofrecen servicios de vientres de alquiler en España. En la entrada no hay rastro del nombre de la empresa, por lo que los aspirantes a padres se acercan al conserje despistados.

España, la madre tardía de Europa

Casi una de cada 10 madres tiene su primer hijo más allá de los 40 años de edad, una frontera que convierte a España en el país de Europa donde más se retrasa el estreno de la maternidad. Y cuando la sociología pregunta por qué, las casillas más marcadas entre las mujeres de 25 a 39 años son las de “razones económicas” y “razones laborales o de conciliación de la vida familiar y laboral”.

El coste de ser (o querer ser) madre en el trabajo: menos dinero y ‘mobbing’ maternal

Este estudio, que acaba de presentar la Fundación Promoción Social a través de su observatorio Mujer e Igualdad, afirma que tener hijos condiciona la senda salarial durante toda la edad fértil de la mujer. Hasta los 43 años, las mujeres con hijos ven su salario aumentado en menor medida que las que no tienen, y confirma que la mayor penalización la sufren entre los 25 y los 34 años de edad.

Qué hay detrás del vídeo de Iveco: los riesgos del sexo en la era de WhatsApp

Tan antiguo como amar es querer también contarlo. Y tan español es decir como temer el qué dirán. Sobre estas dos realidades oscila hoy un suceso, una muerte, en la que convergen muchas otras certezas y otras tantas incertidumbres: el velocísimo desarrollo tecnológico en ningún caso comparable al ritmo de asunción digital que demostramos los seres humanos, el exhibicionismo rampante desde que nos invadieron -invadimos- las redes sociales, las ya hace tiempo tecnosexualizadas relaciones sentimentales -apps para ligar, para consentir o romper, sexting, cibersexo- y una serie de consecuencias -linchamientos, pornovenganzasghostingorbiting– para las que, según los expertos, no estamos en absoluto preparados.