¿Tiene tu hijo el “síndrome del niño rico”?

A veces nuestros hijos nos hacen pasar por situaciones incómodas. Por ejemplo, cuando se encapricha de alguna cosa y si no lo consigue comienza con una rabieta sin fin. Si, además, nosotros somos incapaces de decirles que no, podemos estar ante un caso de ‘síndrome del niño rico’.

Por qué gritar a tus hijos no sirve para que hagan caso (y puede ser tan dañino como pegarles)

Que levante la mano quien no haya gritado alguna vez a sus hijos. Puede que la escena le resulte familiar: niño jugando a la pelota en mitad del comedor. Padre o madre recordándole que la pelota es un juego para el parque y que pare de darle patadas antes de que se rompa algo. Padre o madre repitiendo su petición cuatro, cinco veces. A la sexta, padre o madre se hartan y le dan un grito al crío.

“El fin de los días”: Agobios veraniegos innecesarios

No nos pongamos estrictos, que la frase “a ver cuándo vuelven los críos al cole” la hemos dicho todos, incluso los padres hipercomprometidos que nunca dan azúcar a sus hijos. (Y sí, lo de conciliar está complicado cuando tienes pocas o nulas vacaciones y tus hijos están tres meses sin clase, aunque casi todos nos las arreglamos para bajar o parar el ritmo laboral y estar por nuestra familia).

Sin pensión ni herencia para los malos hijos: los padres han ganado la batalla

Hasta hace un par de años, los hijos de matrimonios divorciados podían disfrutar de la pensión de alimentos hasta que se incorporasen al mercado laboral. En algunos casos, como los que optan a oposiciones o aquellos que se graduaron en carreras que exigen un examen profesional posterior, como Medicina o Psicología, podían alargar el cobro de la pensión casi hasta los 40 años.